ConfortA veces escucho con tanta atención como frustración a los expertos que me han hecho convencerme de que quiero empezar a trabajar la CONCIENCIA EMOCIONAL con mis hijos. Sé que para ellos debe ser tan fácil como para mí programar, pero lo cierto es que soy una madre convencida de que la mejor educación para mis hijos pasa por su desarrollo socioemocional, pero aún no ha desarrollado sus propios recursos para lograrlo. Por lo que la primera pregunta es ¿por dónde empiezo?

Luego se suma que además soy informática, convencida de que la tecnología puede y debe ayudar ¡y mucho! a apoyar ese desarrollo, pero ¿cómo podemos ser de mayor utilidad?

Quedé con Antonio Esquivias a tomar un café para resolver éstas y otras dudas. ¿Quieres ver lo que nos dijo? 

Así como suceden estas cosas, casi de casualidad, quedé con Antonio Esquivias para tomar un café y conocernos en persona e intercambiar opiniones y posturas sobre el sueño que ambos compartimos de llevar la "Educación Emocional en la Escuela" desde nuestros respectivos frentes.

Iba cargada con todo el material tecnológico que teníamos desarrollado o estábamos trabajando hasta ese momento: los cuentos para iPad de la Historia de Dracolino de Begoña Ibarrola, el cuento de ¿Quién apagó la luna? ilustrado por Carlos León Sancha, el videojuego Happy para la prevención del Bullying, e incluso el cuento de "El Castillo del Silencio" para el trabajo de las emociones de primaria en el que aún estábamos trabajando.

Iba preparada para escuchar a Antonio y enseñarle los pasos que habíamos ido dando nosotros, pero mi oficina portátil resultó tan pesada como inútil en esta primera conversación, donde las palabras y las emociones cobraron todo el protagonismo. Nada más conocernos sentí un flechazo socioemocional (espero que correspondido :-)  y cuando me di cuenta estábamos hablando del camino que ambos habíamos ido recorriendo, las dificultades, las alegrías, los sueños... 

Y entre café y café, fui escuchando con mucho interés el punto de vista que Antonio había ido recogiendo a lo largo de su experiencia en la formación y atención a docentes en su propio desarrollo emocional como paso previo para aplicarlo con éxito en el aula. Me hablaba de las dificultades que encontraban para ponerlo en práctica en el aula "les faltaban recursos y herramientas". Todavía la alegría se sigue apoderando de mí en ciertas ocasiones, raptando mi prudencia (¡necesito nuestras propias herramientas de regulación emocional!), y enseguida me dejé llevar por el entusiasmo innato pues eso era justo lo que nosotros sabíamos y queríamos aportar.

Antonio iba hablando de forma espontánea de experiencias que trabajaba y conocía de primera mano. Así como una más, me habló de una experiencia en la que los profesores ya estaban trabajando la CONCIENCIA EMOCIONAL de sus alumnos en el aula. La experiencia permitía recoger las emociones que sentían cada uno en determinados momento del día, ayudándoles a ser más consciente de lo que sentían por dentro, para a partir de ahí aprender a ponerle un nombre adecuado, hasta llegar a reconocer la intensidad de la misma. Ésta era la dinámica de partida, que según cada docente, podía dar pie a un trabajo más profundo imprescindible para asentar las bases de la CONCIENCIA EMOCIONAL.

No necesité oír más, sabía que esa experiencia era justo la de partida de nuestro próximo trabajo, pero no valía con hacer lo mismo que ya teníamos, pero ahora en soporte digital, queríamos aportar un valor añadido que nos moviera a seguir dando lo mejor de nosotros mismos. ¿Y si ese registro no se perdiera y a partir del mismo pudiéramos ayudar al docente (y a las familias en su casa) a detectar posibles problemas que pudieran pasar desapercibidos, para que si por falta de tiempo o conocimientos se escapan cosas, que no fuera lo más importante?. ¡Lo teníamos!

Y así es como plantamos juntos esa primera semilla que exigiría aún más (como debe ser) de nosotros para aportar herramientas de aprendizaje y evaluación y seguimiento durante el proceso.

Ese café fue muy importante en muchos sentidos, pero sobre todo porque ese café, fue el primero de muchos más (chocolates calientes, en este caso) que compartimos junto con otros compañeros que se fueron uniendo en nuestra lucha a favor de la EDUCACIÓN EMOCIONAL. Y ese desconocido del que un día me hablaron, hoy forma parte tanto de nuestro sueño de apoyar con la tecnología el aprendizaje socioemocional, como nosotros del suyo de llevar la educación emocional a la escuela, para creer todos un sueño aún más ambicioso que permita su desarrollo y ofrezca herramientas prácticas de aprendizaje y seguimiento para lograrlo.

Y así, como de casualidad, como pasa a menudo en la vida, encontramos la primera pieza sobre la que trabajar y un nuevo compañero en el camino.

Y me volví con mi oficina portátil tal cual la preparé y mi cabeza llena de sueños...

¡EMOCIÓMETRO: detrás de un sueño!

quoteLos cuentos, en definitiva, transmiten valores sin ser lecciones, enseñan sin dar consejos, y orientan y guían al lector en la gran aventura del vivir cotidiano. Como semillas de conocimiento, sobre uno mismo y sobre el mundo, dormidas en los libros, esperando que alguien las despierte.quote-rtl
Begoña Ibarrola
quoteLa manera ideal de reducir los futuros niveles de violencia, de aumentar los de altruismo, y de prevenir los tambaleos de la salud, pasa por la temprana puesta en  práctica del aprendizaje social y emocional. Ahora más que nunca, la educación debe apuntar al corazón.quote-rtl
Eduardo Punset [Cuaderno Faros]
quoteA lo largo de la vida resultan esenciales: una mayor autoestima, una mejor capacidad para gestionar las emociones perturbadoras, una mayor sensibilidad frente a las emociones de los demás y una mejor habilidad interpersonal; pero los cimientos de todas estas aptitudes se construyen en la infancia.quote-rtl
Daniel Goleman y Linda Lantieri